Callejón de Huaylas (Huaraz)


Recorrer el Callejón de Huaylas es una aventura inolvidable, que se inicia en Huaraz, capital del departamento de Ancash (3,052 m.s.n.m.). Durante casi todo el camino, las cumbres nevadas regocijan los ojos del viajero, también se aprecia el discurrir del río Santa, los campos ahítos de verdor y el ir y venir cotidiano de sus pobladores.

El fabuloso callejón está flanqueado por dos cadenas de macizos montañosos de gran altura. En las faldas o polleras de estos magníficos rosarios cordilleranos, verdean los campos y florecen varios pueblos -serranos, tranquilos, llenos de quietud- que se presentan como escenarios perfectos para grandes aventuras.

Dos cordilleras. Al occidente la cordillera Negra con cumbres que superan los cinco mil metros de altura, pero que no presentan nieve por la acción de los vientos alisos procedentes del océano Pacífico. Estos impiden la formación de glaciares.

Al frente, en el sector oriental, se yerguen el centenar de cumbres nevadas que forman la cordillera tropical más alta del planeta, la majestuosa cordillera Blanca que ostenta entre sus joyas congeladas al Huascarán (6,768 metros de altura), la mayor cumbre del Perú y el Alpamayo (5,947 metros de altura), considerada como la montaña más bella del mundo.

Por sus características geográficas, el Callejón de Huaylas (región Ancash), es un bastión de adrenalina. En sus espléndidos parajes naturales, los deportistas extremos encontrarán excitantes desafíos que pondrán a prueba su destreza, capacidad y temple. Andinismo, trekking, canotaje, escalada, ciclismo de montaña, con suerte hasta esquí, son algunas de las actividades que Usted podrá disfrutar.

Clima

Variado,la temperatura varía desde el tiempo polar hasta el semi tropical,tiene variaciones; durante el día es caluroso y la noche es fría.La época de lluvia es de setiembre a marzo y de abril a agosto se denomina verano andino.

Deportes de Aventura

El Callejón de Huaylas ofrece grandes posibilidades para los amantes de la aventura. Andinismo, esquí, treking, canotaje, parapente y escalada en roca, son actividades que se pueden desarrollar en este fabuloso rincón del Perú.

Los glaciares de la Cordillera Blanca, son considerados los mejores del mundo para la práctica del andinismo, sobre todo entre los meses de mayo a setiembre; también los cultores del esquí, pueden demostrar sus habilidades en los nevados de Pastoruri, Copa, Hualcán, Huascarán y Vallunaraju.

Los caminantes y ciclistas de montaña, encontrarán una gran variedad de senderos prehispánicos en los que podrán apreciar la flora, fauna, los picos imponentes, las quebradas y cañones profundos: mientras que el río Santa, es ideal para la práctica del canotaje y el kayac; mientras que el cinturón de granito que rodea los glaciares, desafía a los escaladores en roca.


Caraz

Ciudades y Pueblos

A lo largo del Callejón de Huaylas serpentea el río Santa. En sus riberas se han asentado un conjunto de pueblos que, a pesar de compartir un mismo espacio geográfico, muestran características propias.

Si se toma como referencia el recorrido del Santa desde su nacimiento en la Laguna Conococha (4,300 m.s.n.m.) -esta dirección es la misma de la carretera proveniente de Lima- el orden de las ciudades y pueblos principales del Callejón de Huaylas es el siguiente: Recuay, Huaraz (capital de la región Ancash), Carhuaz, Yungay y Caraz.

Según algunas versiones, estas localidades fueron denominadas por el sabio italiano Antonio Raimondi (Milán, 1824 - San Pedro de Lloc, La Libertad, 1890), como: "Recuay Ladronera", "Huaraz Presunción", "Carhuaz Borrachera", "Yungay Hermosura" y "Caraz Dulzura". Apelativos que, de cierta manera, describirían sus experiencias por tierras ancashinas.

Recuay

Es el primer pueblo del valle. Conserva su estilo colonial de añejas casonas intercaladas con edificaciones sencillas, de paredes de barro y techos de tejas. Localizada a 3,422 m.s.n.m., posee las aguas minerales y termales de Conococha, Ucuschaca, Pachacoto, Pumapampa, Burgos y Utuco; además, las lagunas de Querococha y Conococha.

Se le conoce como el "Pórtico del Callejón de Huaylas". De estilo colonial, su centro urbano se caracteriza por sus callecitas empinadas y sus veteranas casonas con paredes de adobe y techos con tejas.

Elevado a la categoría de villa el 18 de octubre de 1845, San Idelfonso de Recuay sería reconocido como ciudad 42 años después. Finalmente, en abril de 1950, recibiría la categoría de capital provincial.

Se dice que fue el Antonio Raimondi, quien acuñó el apelativo de "Recuay Ladronera". Cuentan, quienes apoyan esta historia, que allá por 1860 unas manos extrañas sustrajeron las anotaciones del sabio italiano. Ante semejante atropello, él habría calificado al pueblo como una "ladronera".Sin embargo, uno de sus biógrafos, Pompilio Inglesi, menciona que en ninguno de los escritos del viajero europeo, aparecen epítetos o frases negativas respecto a los pueblos del Callejón de Huaylas. Lo que, en cierta forma, tiende un manto de duda sobre el origen de la frase "Recuay Ladronera".

Más allá de la anécdota, en los alrededores de Recuay se deben visitar los centros arqueológicos de Pumacahuara, Jirash, Tayapunta y Pueblo Viejo. En este último se han encontrado asombrosos restos de cerámica y litoesculturas.

En los límites de la provincia, se encuentra un magnífico bosque de Puyas de Raimondi, la inflorescencia más grande del mundo, la gruta de San Francisco, una formación geológica de roca volcánica con hermosas estalactitas y el nevado Pastoruri, la cumbre más accesible del Parque Nacional Huascarán.

Si visita Recuay del 11 al 15 de septiembre, tendrá la oportunidad de ser partícipe de la fiesta patronal del Señor de Burgos, celebración en la que se baila al ritmo de la famosa danza de los Negritos. Se encuentra a 25 kilómetros al sur de Huaraz (30 minutos en auto).

Escultura Cultura Recuay

Carhuaz

Su nombre deriva de "cca huash" (amarillo), por el color de las flores de retama que cubren los cerros contiguos. Situada a 2,688 m.s.n.m., mantiene su corte hispánico y colonial. A 8 kilómetros al sur, se encuentra la población de Macará, donde parte un camino carretero de 4 kilómetros, que conduce a las aguas minero-medicinales de Chancos, llamadas la "fuente de la juventud".

Carhuaz, es un sencillo pueblo de espíritu religioso y conservador. Su entorno urbano está enmarcado por hermosos paisajes que son un auténtico privilegio, un regalo de la naturaleza. En la segunda mitad del siglo XIX, cuando el sabio italiano Antonio Raimondi recorría el Callejón de Huaylas, acuñó la frase "Carhuaz Borrachera", apelativo que hasta hoy no se olvida.

Y si bien algunos investigadores dudan que Raimondi haya sido el autor de dicha frase; otros afirman que su visita al pueblo habría coincidido con el furor de una fiesta patronal, donde la fe se expresa con oraciones y brindis, componiendo un extraño e inusual cuadro religioso que, probablemente, sorprendió al visitante europeo.

Capital de la provincia del mismo nombre, Carhuaz muestra la estructura tradicional de las villas coloniales de la sierra peruana, destacando sus construcciones de arquitectura mestiza. También llama la atención su plaza de Armas, flanqueada por el Santuario de la Virgen de las Mercedes, imagen entrañable cuya fiesta se celebra por todo lo alto el 24 de setiembre.

Quienes visitan Carhuaz no deben ni pueden resistirse a probar sus ya famosos helados, perfectos para combatir al sol que suele calentar las mañanas y tardes de esta localidad de clima agradable y templado. Se encuentra a 34 kilómetros al norte de Huaraz, la capital regional.

Yungay

Una gran escultura de Cristo con los brazos eternamente abiertos, es el símbolo de este pueblo que fue arrasado por el desprendimiento de toneladas de roca y piedras provenientes del nevado Huascarán, en el año de 1970. A pesar del tiempo, aún pueden observarse algunos vestigios del drama: cruces, morros de tierra y fierros retorcidos.

Hasta la fatídica tarde del 31 de mayo de 1970, cuando un terremoto de 7.7 grados en la escala de Richter, provocó el desprendimiento de una parte del pico norte del Huascarán, esta ciudad era considerada como la "Joya del Callejón de Huaylas", por la hermosura de su paisaje y la pujanza de su gente, que había convertido a su pueblo en uno de los más dinámicos y progresistas de la región.

Pero la furia de la tierra y la nieve del Huascarán convertida en aluvión, se ensañaron con la preciosa Yungay -capital de la provincia del mismo nombre-, borrándola, literalmente, de la faz del planeta y cegando la vida de 24 mil personas en cuestión de minutos. Muy pocos sobrevivieron a la furia de la naturaleza. La "suerte" -si es que se puede hablar de ella en medio de una tragedia de semejantes proporciones- se apiadó de un puñado de niños que, aquella tarde dominguera, asistió a la carpa raída, tal vez remendada, de un circo itinerante que ofrecía su espectáculo en las afueras del pueblo.

De forma milagrosa, el público que observaba la función circense sobrevivió al desastre, pero fue un milagro triste e infinitamente doloroso. Sus familiares y amigos habían perecido en el aluvión.

Cordillera Blanca y Cordillera Negra

La próspera Yungay se convirtió en un campo santo. Hoy, decenas de cruces recuerdan los nombres de algunos de los que murieron en la tragedia. Además, en una atalaya natural del cementerio, se ha colocado un Cristo Blanco, enorme y compasivo, que observa fijamente al Huascarán.

Con el paso del tiempo, la "Joya del Callejón de Huaylas" resurgió gracias a la perseverancia de sus hijos, que no querían alejarse de la tierra de sus antepasados. Su renovado núcleo urbano se encuentra a 1,5 kilómetros del lugar del aluvión, mientras que del viejo pueblo, sólo quedan los inciertos recuerdos de los sobrevivientes y las imágenes en blanco y negro o en sepia, de los archivos fotográficos.

Más allá de su eterna nostalgia, Yungay (2,357 m.s.n.m.), a 58 kilómetros al norte de Huaraz, la capital regional, cuenta con innumerables atractivos naturales que, sin duda, justifican el apelativo de "Yungay Hermosura", que habría sido impuesto por el sabio italiano Antonio Raymondi.

Caraz

Los nevados Huandoy (6,395 metros de altura), Santa Cruz (6,259 metros de altura) y Alpamayo (6,120 metros de altura), rodean al último pueblo del Callejón, a 2,235 m.s.n.m.

Esta tierra es famosa por la calidad de sus dulces de fruta, conocidos como "cuarteados", y su manjar blanco (dulce de leche). La laguna Parón, que refleja las cumbres nevadas, y el Cañón del Pato, donde las cordilleras Negra y Blanca sólo están separadas por un espacio de cinco metros, son los mayores atractivos.

Capital de la provincia de Huaylas, Caraz es un apacible y nostálgico pueblo serrano. De calles angostas, conserva antiguas construcciones coloniales y republicanas, las cuales resistieron milagrosamente los embates del movimiento sísmico del 30 de mayo de 1970.

Existen varias versiones sobre el origen de su nombre. Una de ellas refiere que deriva del quechua kgara puncu o "puerta de cuero", debido a que los antiguos pobladores de la zona forraban sus puertas con cuero.Pero la versión más aceptada y difundida en este sector del Callejón, detalla que el término Caraz provendría del vocablo kjaras que significa penca de magüey, una planta que abunda en los alrededores del pueblo.

Por su parte, se dice que el ya citado Antonio Raimondi, denominó a la zona como "Caraz Dulzura" en referencia a su excelente clima -el mejor del Callejón de Huaylas- la afectividad de su gente y, sobre todo, por el sabor inolvidable de sus dulces de leche y fruta.

Caraz es el último pueblo del Callejón y se encuentra a 69 kilómetros al norte de Huaraz y a 12 kilómetros al norte de Yungay.

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